Paredes y techos lisos, modernos y listos para pintar.
El gotelé fue la norma en los pisos de los años 70, 80 y 90, y en San Vicente del Raspeig sigue habiendo muchísimas viviendas con él. Quitarlo es probablemente el cambio que más moderniza una casa: la luz se refleja mejor, las paredes parecen más amplias y el color luce de verdad.
De gotelé a pared lisa: así lo hacemos
- Protegemos suelos, muebles, enchufes y carpinterías.
- Hacemos una prueba para ver qué tipo de gotelé tienes.
- Retiramos el gotelé o lo cubrimos con pasta de alisar, según el caso.
- Aplicamos las capas necesarias y lijamos hasta dejar la superficie lisa.
- Imprimamos y pintamos.
Rascar o tapar el gotelé: cuándo conviene cada opción
- Gotelé al temple: se ablanda con agua y se puede rascar. Es la opción más limpia cuando el gotelé nunca se ha pintado con pintura plástica.
- Gotelé pintado con plástica: el agua no penetra y rascarlo daña la pared. Lo habitual es tapar el relieve con pasta de alisar en varias capas y lijar.
Lo comprobamos en la visita y te explicamos qué método usaremos y por qué.
Quitar gotelé del techo
El techo se trata igual que la pared, pero es más laborioso por la postura y porque cualquier imperfección se nota con la luz. Lo alisamos con el mismo cuidado y usamos pintura de techos mate, que disimula mejor.
Quitar gotelé y pintar en el mismo trabajo
Lo más práctico es hacerlo todo de una vez: alisar y pintar sin que entre otro profesional. Así la pared queda sellada desde el principio y el color se aplica sobre una base preparada para ello.
Qué influye en el precio de quitar el gotelé
El tipo de gotelé (temple o plástico), el tamaño y relieve de la gota, los metros de pared y techo, el estado de la pared que aparece debajo y si la vivienda está vacía o amueblada. Por eso no damos un precio por m2 sin verlo; tras la visita te damos un precio cerrado. Más detalles en la página de precios.